Documento sobre Salud Laboral
El sindicato presenta un texto abierto al debate
(Principios que inspiran la acción sindical en Salud Laboral)
1.- Que la democracia entre en los centros de trabajo.
Hasta ahora la capacidad de la empresa para organizar el trabajo a su antojo ha sido una
realidad incuestionable. Sin embargo, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales viene a
cuestionar este precepto: obliga a la empresa a organizar, a informar y a consultar su
actividad, de manera que no se vea perjudicada la seguridad ni la salud de su personal.
2.- Siempre se puede evitar el daño a la salud. Es prácticamente imposible encontrar
situaciones de riesgo que no admitan algún tipo de medida de prevención. Sirva como
ejemplo señalar que el índice de riesgo de un minero en Suecia es el mismo que el de un
trabajador de Banca en España.
3.- No se puede dejar la prevención en manos de profesionales técnicos. Ni la
determinación de los riesgos ni la de las medidas de prevención son algo
"neutro", ajeno al continuo conflicto de intereses entre empresa y
trabajadoras/es. Por ello, hay que considerar la prevención como algo que hay que
negociar. Determinar cuánto riesgo es mucho riesgo no es algo que se pueda definir de
forma aséptica. Además, las personas trabajadoras son quienes mejor conocen las
circunstancias en que se desenvuelve su trabajo y cómo mejorarlas. Sin sus conocimientos
y experiencia es imposible diseñar una prevención eficaz. Y sin su implicación y
participación, cualquier plan de prevención está condenado al fracaso.
4.- La salud no se vende. La salud no es algo que se pueda cambiar por dinero. Vender la
fuerza de trabajo no presupone vender la salud. Por ello, las personas trabajadoras
debemos ser las primeras en responsabilizarnos de la defensa de nuestra salud, exigiendo
unas condiciones de trabajo que no la deterioren.
5.- Identificar los riesgos y acabar con ellos. El mejor indicador de la existencia de
riesgo es el malestar que el propio trabajo genera entre las trabajadoras/es. Pero muchas
veces ni siquiera las propias personas afectadas son conscientes de la causa de ese
malestar. Por ello, hay que destapar los problemas que en principio parecen individuales,
sacarlos a la luz y convertirlos en algo colectivo, porque su solución requiere una
acción colectiva.
6.- Concienciación y movilización, garantías de solución. No se puede confiar toda la
acción sindical en materia de salud laboral a las denuncias que formulemos a Inspección
de Trabajo. La mayor garantía para la solución de los problemas es, en primer lugar, la
información y concienciación de las trabajadoras/es y, si es posible, su movilización.
El uso de los medios de comunicación debe también jugar un papel importante. Muchos
empresarios y gestores políticos preferirían antes pagar la multa de Inspección que
verse denunciados en prensa, radio, etc.
7.- Ningún centro sin Delegada/o de Prevención. Debemos conseguir cuatro objetivos
fundamentales:
Que no quede un solo centro de trabajo ni ámbito educativo sin elegir las
Delegadas/os de Prevención que por la Ley o su Convenio le corresponden y sin constituir
el Comité de Seguridad y Salud. Las Delegadas/os de Prevención deben registrarse en las
Delegaciones de Trabajo, al igual que se hace con los resultados de las elecciones
sindicales.
Que en los sectores más numerosos y dispersos, como la enseñanza pública no
universitaria, el propio centro docente sea el ámbito de determinación de las
Delegadas/os de Prevención que correspondan según el número de trabajadoras/es. Estas
Delegadas/os de Prevención formarían parte del Comité de Seguridad y Salud de cada
circunscripción.
Que puedan ser Delegadas/os de Prevención trabajadoras/es que no sean ya
delegadas/os de personal o miembros del Comité de Empresa o de la Junta de Personal. Hay
que tender a que la actividad sindical en materia de salud laboral sea desarrollada allá
donde sea posible por personas específicamente dedicadas a ello. Esta posibilidad deberá
ser recogida en el Convenio Colectivo o Acuerdo, así como la dotación de horas
sindicales específicas.
Que el/la Delegada/o de Prevención juegue un papel activo. Debe identificar los
riesgos inspeccionando los puestos de trabajo y recogiendo sistemáticamente las opiniones
de las trabajadoras/es. Debe evaluar la importancia del problema detectado teniendo en
cuenta los aspectos técnicos y legales. Debe informar a las trabajadoras/es, asesorarles
y discutir con las personas afectadas las propuestas de mejora. Debe participar en las
visitas de la Inspección de Trabajo y de los profesionales técnicos que efectúen la
evaluación de riesgos y contrastar con ellas/os sus opiniones. Debe proponer soluciones a
los problemas detectados y negociar con la empresa las medidas a tomar.
Para todo ello, las Delegadas/os de Prevención precisan de unos medios y una formación
que deben correr a cargo de la empresa. No obstante, en todas las sedes del STEPV-Iv
encontrarán material suficiente para formarse adecuadamente, y contarán con el apoyo de
un grupo de trabajo formado por Delegadas/os de Prevención de los distintos sectores de
la enseñanza en el País Valencià.
8.- Crear una cultura de prevención. El sistema educativo debe jugar un papel fundamental
en la instauración de una cultura de prevención de los riesgos laborales en nuestra
sociedad. Ello exige, por una parte, la creación de titulaciones específicas en esta
área, pero, sobre todo, que el impulso a esa cultura preventiva esté presente en todos
los niveles educativos. En algunos libros de texto que se utilizan hoy en día en nuestros
centros de Primaria y Secundaria no se cuida este aspecto y los escolares asimilan como
normal el trabajo en una cadena de montaje sin protección para las personas trabajadoras
o el uso de grúas sin medidas de seguridad, por citar sólo dos ejemplos.
tornar al començament - tornar a l'index d'All-i-Oli - tornar a la pàgina principal