| Carlos Sanz | Páginas que
hicieron |
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En junio de 1979, poco antes de
que viera la luz el primer ALL-I-OLI, se publicó el número cero de La Tiza, boletín
informativo de la Unión Confederal de Sindicatos de Trabajadores de la Enseñanza
(UCSTE), hoy STEs, que acababa de celebrar su primer congreso, en enero de ese año, con
un doble lema: "Por la unidad de los trabajadores de la enseñanza" y "Por
la escuela pública". En el editorial de aquel número decíamos que ese boletín no
tenía más valor que el de servir de referencia para los trabajadores de la enseñanza. La Tiza surgió en momentos de incertidumbre, escasos años después de la muerte del dictador y con un gobierno heredero del anterior régimen. El entonces presidente del Gobierno de la Unión de Centro Democrático (UCD), Adolfo Suárez, había sido ministro secretario general del Movimiento en el Gobierno del general Franco. Eran tiempos difíciles, tiempos de añoranzas y pervivencias totalitarias que se marchitaban, no sin resistencia, ante la pujanza del sindicalismo democrático, que propugnaba el valor de todas y cada una de las opiniones de las personas que conformaban el conjunto de lo que dimos en llamar, en un acto de realismo, sindicatos de trabajadores de la enseñanza. Trabajadores y trabajadoras que no escatimaron esfuerzos para que su opinión fuese tenida en cuenta. En ese contexto, y como exponente de los valores democráticos, vieron la luz las primeras publicaciones escritas de este sindicato. Éramos conscientes de la importancia de la información y quisimos lanzar a los cuatro vientos lo que queríamos para la enseñanza en nuestro país. No eran tiempos fáciles. "Porque vivimos a golpes" fue el titular de nuestra portada tras el frustrado golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, el 23-F, dando por supuesto que quien lo leyera iba a añadir: "Porque apenas si nos dejan decir que somos quienes somos". Tiempos duros, tiempos de cambio, tiempos de hacer camino; se hace camino al andar y, al escribir, fuimos haciendo un camino, exigiendo derechos, contribuyendo a la dignificación de una profesión y luchando por una escuela pública de calidad. La Tiza, en cuya elaboración participé con la inestimable colaboración de Teófilo Ruiz, Paco Audije y otras muchas personas, marcó el inicio de una prensa sindical democrática y plural, impensable pocos años antes e indudablemente vigilada por el poder político de la época. Posteriormente, La Tiza entregó el relevo a la revista EH (Escuela Hoy) que hasta entonces publicaba el sindicato de Madrid. Para quien ha vivido el auge de esta publicación es un orgullo repasar sus páginas, testigos de una lucha continuada y comprometida en favor de la escuela pública y de los derechos y reivindicaciones de los trabajadores de la enseñanza. EH y La Tiza, al igual que ALL-I-OLI, han jugado un importante papel en la articulación y vertebración de los sindicatos de trabajadores de la enseñanza que hoy, veinte años después, continúan la lucha iniciada entonces. El esfuerzo mereció la pena. Queda mucho trabajo por hacer. ¡Ánimo, compañeros! Exdirector de La Tiza y EH. |