| Manolo Marrero | La prensa del
sindicalismo |
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Nuestros actos son, generalmente,
el reflejo de nuestros pensamientos y de nuestras decisiones, tanto en el nivel personal
como en el colectivo. Así pues, el movimiento asambleario, del que los STEs son su
genuina representación, decidió dotarse desde sus comienzos de una peculiar estructura
organizativa descentralizada: sindicatos de sector, de ámbito provincial o nacional, y
una fórmula confederal para el conjunto del Estado. El exquisito equilibrio mantenido durante más de dos décadas entre los diversos centros de decisión periféricos y la coordinación central ha fortalecido a la Confederación de STEs. Así, esta organización ha sido capaz de mantener órganos decisorios autónomos, situando los máximos en cada sindicato y, a su vez, cediendo una parte de soberanía pactada a los órganos confederales. Esta peculiar forma de organización, con base autónoma y asamblearia, sumando esfuerzos en los distintos lugares del Estado, pero a su vez manteniendo cada organización sus peculiaridades, sus ritmos de trabajo, su idiosincrasia, ha hecho que, tanto la UCSTE originaria como los actuales STEs, sea una organización implantada en todo el Estado, con múltiple capacidad de respuesta a las demandas de los trabajadores y trabajadoras de la enseñanza por conseguir un mejor servicio público educativo. Así también, nuestra prensa ha tenido unas características diferenciales. El primer debate confederal sobre si tomábamos la decisión por crear un órgano informativo semanal o si realizábamos una revista mensual informativa, para el debate y la reflexión, se inclinó hacia esta última fórmula. Y así nació La Tiza, con Juan Zubillaga, Paco Audije y otros muchos. La propuesta rechazada vería la luz, después de la ruptura, como fórmula informativa para algunos sindicatos, bajo el nombre de Escuela Hoy, con Carlos Cermeño, Pío Maceda y algunos otros compañeros. Sin embargo, la prensa sindical que más nos ha caracterizado no ha sido precisamente la elaborada desde el centro, sino la que cada sindicato ha ido editando y que se ha mantenido muy celosamente: una prensa cercana, con nombres característicos como Escuela Canaria, Escuela Andaluza, Pissarra, Eina, STE-Informa..., que los trabajadores y trabajadoras de la enseñanza de cada lugar consideran como propia. Habría que añadir las editadas por los MRPs, en los que de manera conjunta hemos militado las gentes que hemos conformado el movimiento asambleario en la enseñanza. Y como complemento a todas ellas, con una indiscutible calidad, pluralismo, aportaciones reflexivas, análisis educativo y escaparate de las diversas experiencias, Cuadernos de Pedagogía, que ha sido el referente ineludible en lo pedagógico y en lo sindical. Estas ediciones nos han servido para informar, reflexionar y propiciar el debate y las movilizaciones. Y si hubiera que escribir una historia sobre la enseñanza en el posfranquismo, se haría necesaria su consulta, pues todas ellas nos ayudarían a tener una visión global, a la vez que particularizada, del acontecer en la política educativa de este país en el último cuarto de siglo. Esta prensa sindical ha sido un reflejo de nuestra acción sindical y podría caracterizarse como: irregular en formatos (un fiel reflejo de la evolución tecnológica); con periodicidad variable, según lo han permitido las finanzas, la disponibilidad para plasmar ideas o la propia dinámica sindical; con algunos contenidos comunes, producto del debate confederal y de la acción sindical conjunta; y, fundamentalmente, con análisis, opiniones y propuestas diferenciadas, cercanas a cada realidad inmediata. También ha evolucionado en los contenidos, pasando de ser el portavoz oficial de cada sindicato, en el que sólo se publicaban los acuerdos de los órganos y no aparecían las firmas de los autores, a una época posterior en que, junto a la expresión mayoritaria de cada sindicato, ven la luz las opiniones de los individuos, incluso disintiendo de las posiciones de la organización. Sobre la inclusión o no de publicidad como fuente de financiación, en sus inicios se rechazó tal posibilidad, y con el paso de los años ésta ha estado presente, en mayor o menor medida. El contenido global de las publicaciones de los STEs es un fiel reflejo de la ideología de la Confederación: junto a los asuntos laborales de carácter sectorial o las llamadas a la movilización, figuran los de análisis de la política educativa, los de contestación a las agresiones gubernamentales o de la patronal de la enseñanza privada, los de exigencias en materia de descentralización autonómica, los de intercambio de experiencias educativas, a la par con los de pronunciamiento sobre los más diversos asuntos de carácter sociopolítico: desmilitarización, pacifismo, feminismo, ecologismo y solidaridad. Ahí están, pues, plasmadas las señas de identidad del sindicalismo autónomo, asambleario y sociopolítico que practicamos. Escuela Canaria, STEC. |